Ibiza es segura y cara, y esa combinación produce un tipo de riesgo muy concreto: nadie te va a atracar, pero todo el mundo va a intentar cobrarte de más. Los locales sin precios a la vista, las botellas «de cortesía» que aparecen en la cuenta y las señales por adelantado son el patrón del verano. La otra mitad son las villas alquiladas, donde no hay recepción, ni cámaras, ni nadie que sepa que estás allí.
La ley donde estás parado
España es la mayor zona gris legal de Europa. La prostitución no está legalizada ni penalizada: el intercambio entre dos adultos no es delito, pero tampoco está regulado, así que no hay licencias, ni registro, ni sistema sanitario asociado. El proxenetismo y cualquier lucro sobre el trabajo ajeno sí son delito, igual que pagar a un menor de 18 años. La calle está prohibida por ordenanza municipal en la mayoría de las grandes ciudades, con multas que recaen sobre el cliente. Las propuestas para penalizar la compra se han debatido varias veces y, hoy por hoy, no son ley.
Los montajes que se repiten
Casi nada de esto es exótico. Los mismos cuatro o cinco guiones funcionan en todas las ciudades de Europa, y siguen funcionando solo porque el hombre que pasa vergüenza no lo cuenta.
- La señal. Un perfil cálido, rápido y perfecto pide una cantidad pequeña para confirmar: cincuenta euros, un taxi, una fianza de hotel, lo que suene razonable en ese momento. No la mandes. Ni la primera vez, ni menos, ni a un nombre que casi coincide. No existe ninguna versión de esto que acabe contigo viendo a alguien. La petición es el negocio entero, y el número enmudece en cuanto entra la transferencia.
- El precio que se mueve. Lo acordado por mensaje es otra cosa en la habitación, con otro número. No es negociación, es método. Acuérdalo una vez, por escrito, antes de salir - y trata cualquier cambio como el final de la noche.
- El bar trampa. Una chica amable en la calle propone un bar cerca. Dos copas, luego una cuenta de varios cientos, luego dos tipos grandes en la puerta de un local sin precios en la carta. Nunca dejes que un desconocido elija el sitio, y no entres donde las copas no tienen precio.
- La copa. Una bebida que no viste servir, en un piso privado, de manos de una desconocida. A los hombres los roban así mucho más de lo que los agreden. Pide la tuya, ábrela tú, y si dejas el vaso, déjalo.
- La entrega en el lobby. Te dicen que esperes en el hall de un hotel donde no tienes reserva, y aparece un "chófer" o un "manager" que coge el dinero y te sube. No hay habitación. Si alguien que no sea ella toca el dinero, te vas.
Antes de ir, en noventa segundos
- Acuerda todo una vez y por escrito antes de salir: dirección, hora y precio. Que cambie cualquiera de los tres a última hora es motivo para parar, no para apurarse.
- Dile a alguien la dirección y la hora. No hace falta explicar por qué.
- Móvil cargado y en el bolsillo, no en una mesa que quizá tengas que dejar.
- Si el sitio, la persona o el tono no son lo acordado, te vas. Cinco minutos incómodos no cuestan nada; lo otro puede costar mucho.
Si aparece la policía
Dos adultos en una habitación privada no son, por sí mismos, un asunto policial en la mayor parte de Europa. Quieto, educado, no corras y no inventes una historia. Puedes decir que prefieres hablar con un abogado. No firmes una declaración en un idioma que no lees.
Emergencias 112 · Guardia Civil 062 · Policía Nacional 091.
Dinero
- Lleva lo que cuesta la noche y nada más. Una cartera vacía es una mala noche; una cuenta vacía es un mal año.
- Nunca mandes una señal a un desconocido por tarjeta regalo, cripto o transferencia a un nombre que no coincide con el perfil.
- Tu tarjeta no sale de tu mano. Ninguna tarjeta se "deja en recepción" para nada.
- Si el precio cambia cuando ya estás en la habitación, la noche se acabó. Vístete, sal, no discutas.
Por esta lista, cada perfil de Red Light District Ibiza pasa por una revisión en vídeo de cara y cuerpo antes de publicarse. No hace que una noche sea segura. Elimina el único fallo del que sale casi todo lo demás, y lo elimina antes de que tengas que pedirle a nadie que te demuestre nada.
